Los alcaldes recortan un 41,2% la deuda en 4 años tras aportar 53,3 millones

Los últimos cuatro años han arrojado un balance muy positivo en lo que a la economía municipal se refiere. Los cincuenta consistorios de la Ribera han logrado en conjunto, a lo largo de la legislatura 2015-2019, una rebaja en la deuda bancaria de 53,3 millones de euros. En términos porcentuales, significa que los más de 129 millones de pasivo municipal que se acumulaban al inicio de 2015 han descendido en un 41,2%, hasta algo más de 76 millones el primero de enero de 2019 según los últimos datos aireados por el Ministerio de Hacienda. Unas cifras que remarcan el éxito que han logrado los ayuntamientos a la hora de abandonar los vicios del pasado y mejorar la gestión económica en la comarca.

A lo largo de 2018 los ejecutivos municipales se pusieron las pilas: tan solo en un año el montante de los compromisos financieros a devolver se redujo en 20,8 millones de euros, un 21% respecto al año anterior. A excepción de Sueca, Carcaixent y Turís, todas las localidades de la Ribera reducieron su pasivo financiero en el último año. Llaurí y Corbera son, por su lado, los únicos municipios de la comarca que han visto su deuda bancaria aumentada en el último cuatrienio.

La mejor situación económica la presentan 23 entidades locales de la Ribera que no contaban con deudas a bancos a 1 de enero de 2019. Once de ellos han liquidado todo el pasivo que tenían a lo largo de la legislatura. Destaca a este respecto Villanueva de Castellón, que ha devuelto un pasivo de 1.142.000 euros; en un segundo escalón en lo referente al montante liquidado, le siguen Alginet (407.000 euros devueltos) y Favara (349.000). Tras ellos aparecen la Barraca d’Aigües Vives, Alfarp, Càrcer, Llombai, Sellent, Riola, El Perelló y Sumacàrcer. Por su lado, Real y Sollana no entran en este privilegiado grupo, pero por muy poco: a ambos les restan por devolver tan solo unos cientos de euros de una deuda que al principio de la legislatura ascendía a 371.000 euros en el caso de Sollana y 347.000 en el de Real. Otros ayuntamientos se han mantenido toda la legislatura libres de compromisos financieros: es el caso de Albalat de la Ribera, Catadau, Fortaleny, Gavarda, Manuel, Massalavés, Polinyà de Xúquer, Rafelguaraf y Benicull. 

En términos netos, el ayuntamiento que más ha reducido su deuda ha sido, con mucha diferencia, Cullera: de 2015 a 2019, el montante en compromisos pendientes de pagar ha descendido en 15.274 euros, un 47% de los 32.267.000 euros que el consistorio acumulaba en facturas hace cuatro años. La localidad premió a Jordi Mayor la refrendada buena gestión en los últimos comicios, otorgándole la mayoría absoluta. La misma victoria electoral que logró Diego Gómez en Alzira, la segunda población de la comarca que más ha reducido su deuda: 7.882.000 euros, un 51,3%. Les siguen Algemesí, que ha recortado el paso en 4.923.000 euros y un 54%; Almussafes (3.657.000 euros, el 49%) y l’Alcúdia (3.496.000, el 42,6%), En términos proncentuales destaca por su parte Antella, cuya gestión económica ha logrado reducir la deuda del municipio en un 83,3% al pasar de 393.000 euros a deber, apenas 66.000 euros en cuatro años.

 

Alta deuda per cápita

 

Los ayuntamientos de la comarca con una mayor deuda histórica mantienen niveles de pasivo alarmantes, sobre todo si los datos se trasladan a una magnitud per cápita. Llaurí es la localidad de la comarca con una mayor deuda bancaria por habitante, después de que los compromisos pendientes aumentasen a lo largo de los últimos cuatros años: si se repartiesen a escote entre sus habitantes, a cada vecino de Llaurí le tocaría devolver 1.823 euros a los bancos. No queda lejos Beneixida, con algo más de un millón de dueros endeudados que, por habitante, resultan en 1.678. Por encima de la barrera psicológica de los mil euros por habitante también aparecen l’Ènova, con 1.263, y la Pobla Llarga, con 1.024. Estas cuatro poblaciones se sitúan muy por encima de la media estatal de deuda per cápita, de 409 euros. En la Ribera, también la superan Cullera (734 euros por habitante), Benimodo (611 euros por habitante) y Montserrat (526 euros). El pasivo por habitante de la Ribera se sitúa en 251,9 euros.

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