Càrcer descubre su esplendor cerámico

La Historia, a menudo, se oculta bajo miles de toneladas de cemento pero su descubrimiento permite conocer mejor quienes somos como individuos y como integrantes de una sociedad. Le sucedió a Càrcer, que pudo conocer (y sigue ampliando ahora su información) que durante siglos representó un gran centro productor de cerámica hasta principios del siglo XVII. Lo reconstruye ahora a través de un libro (<>) que es parte de una iniciativa que busca hacer una mirada histórica y rescatar del olvido el glorioso pasado de la localidad como uno de los puntos de referencia en la industria de la cerámica. El proyecto está promovido por el Ayuntamiento de Càrcer en colaboración con la Fundación Bancaixa.

Durante muchos años, la industria de la cerámica fue junto al cultivo del arroz y la seda uno de los motores económicos de la localidad. Las obras de construcción del alcantarillado en la actual plaza del Teular permitieron localizar en 1964 una serie de piezas deformadas, rotas o con defectos, un horno y una balsa de sedimentación de arcilla.

El hallazgo que tuvo lugar en la década de los sesenta, durante la construcción de la red de alcantarillado, acreditaba toda la documentación y testimonios referidos a la existencia de múltiples fábricas de cerámica en Càrcer hasta principios del siglo XVII. Esos mismos testimonios provocaron el interés y la curiosidad de Manuel González Martí, el fundador del Museo Nacional de Cerámica, que no dudó en visitar el municipio durante los años treinta.

Tres décadas después, González regresó a Càrcer al tener conocimiento del hallazgo de varias piezas de cerámica procedentes de una malograda hornada, lo que permitió conocer la decoración, los barnices y la calidad de la arcilla que utilizan los artesanos moriscos de Càrcer.

Las conclusiones del actual estudio apuntan que el conjunto procedente del hallazgo de Càrcer conservado en el Museo Nacional de Cerámica es muy homogéneo en sus tipologías y decoraciones y cabe situarlo en las producciones españolas de influencia italo-oriental. En este sentido, sería representativo de un momento de producción concreto de la trayectoria alfarera, que por las fuentes se conoce que ya existía a finales del siglo XIV. Hallazgos dispersos ilustran azulejos del siglo XV o de los inicios del siglo XVI, pero el grupo procede de un vertido de desechos de alfar de un momento muy concreto que se puede fijar entre los últimos años del siglo XVI y los primeros del siglo XVII, por las similitudes con decoraciones de ejemplos valencianos y catalanes que presentan elementos decorativos semejantes.

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El hecho de que Càrcer posea una producción de notable calidad con este estilo nos habla de la conexión de la localidad tanto con centros de influencia en la promoción de las nuevas decoraciones, como con mercados inmediatos, que podrían encontrarse en las ciudades próximas de Xàtiva, Gandia o Alzira y en sus territorios circundantes, así como de un indiscutible vigor tanto por la pronta aceptación de estilos innovadores, como por un creciente mercado que demanda nuevos productos>>, afirman los responsables del estudio, que añaden: <>.

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